octubre 01, 2010

Encima de la pánica llanura interminable

Y ahí estaba yo, contemplando desde los mas alto de lo que nunca he estado la pánica llanura interminable de la ciudad apenas iluminada por una tenue luz color amanecer.

Estaba sentada en lo que bien podría ser una simple torre de ladrillos alta, muy alta en verdad, pues podía divisarse todo a la lejanía. Yo estaba cómodamente sentada.

Fue curioso notar que la altura no me asustó. Llevaba conmigo mi bolsa, con todo lo que suelo cargar comúnmente y escuchaba música mientras miraba a lo lejos.

Pronto supe que ya era hora de irme, me dije a mi misma, suspiré. Metí todo a mi bolsa y comencé a descender. La forma exacta de bajar no podría explicarla, solo fue una de esas cosas que haces que sabes que haces.

Mientras empezaba a bajar sentí miedo de caer, de resbalar, o de que algo pasara. De que la altura fuera tal y el impacto fatal. Pero mientras pensaba eso, mis pies tocaron el suelo firme.

Me tranquilicé a mi misma, no había sido con difícil después de todo. Unos pasos mas adelante volteé tras de mi, y vi la inmensa columna sobre la que me encontraba, un vértigo sorpresivo me despertó.