En un momento todos se vuelven hostiles
como si de pronto, una tuviera la culpa de que sus engranes no contaran con los dientes necesarios para girar.
todo se hace en un grito, lo que podría hacerse en una sonrisa.
(por suerte aun están los que al mirarte les brillan los ojos)
En otro momento todo se vuelve estéril
recostada en un sillon azul, con la boca bien abierta y harto dolor,
buscando eliminar esa otra Anomalía que surgió.
(y al menos con la esperanza de que, todo aquel dolor al final se transformará en la cura)
Luego, sentada en una esquina,
alejada ya de todo, sin correspondencia en ningún lugar
sin respeto al pasado ajeno,
me acabo la cerveza fría que deja un sabor amargo, amargo de aislamiento.
Y se, (o me gusta imaginar) que en algún otro Ambar todo esta bien,
pues aun continua ese Ambar perpetuo que encapsuló el tiempo y le dejo preservado para mi,
ahi, en algún sitio del pasado, están esas gemas pulidas, que aun destellan plenitud panorámica,
plenitud que me gusta mirar desde lejos, como las gotas de lluvia desde la ventana.
Aquel jarabe dulce es lo que bebo cuando me encuentro en alguno de esos lugares hostiles y estériles.
Hasta ahora no me ha curado, pero se (y lo puedo asegurar) que quizá mas tarde que temprano,
esos sitios pasarán, como pasa la fiebre luego de enfermarse,
se convertirán en Ambar, no tan dulce y translucido, pero Ambar al fin.