diciembre 26, 2010

GAME OVER

Según mi teoría de 'los calabozos de Zelda' todo pasará conforme a lo previsto; pues una puerta llevara a otra y luego a una mazmorra que acabe en la torre derrotando al mal supremo, salvar a la princesa y final feliz. Por lo general esa teoría se aplica en la vida real, o al menos, yo lo hago.
Pero ahora...
Todo comenzó una tarde de verano en una camita amarilla dentro de un pequeño pueblo llamado 'Federal' nuestro héroe acababa de liberar a la princesa y descansaban plácidamente.
Eso, mas que ser un principio, pareciera el final feliz, pero ahora viene lo interesante, la princesa caería en otra aventura, para darle continuidad al asunto, esperaríamos que la princesa fuera víctima de la influenza o que fuera atrapada en un engorroso tramite gubernamental, pero nada de eso. Nuestra princesa, a quien llamaremos Ambar, no sabia que pronto caería en la peor, mas ruin y despiadada tragedia. La parte interesante, reside en que ella lo sabe hasta el final (lo mejor siempre es para el final)
En fin, esta princesa y su héroe, al que nombraremos Barbeque, la pasaban muy bien juntos; tenían fiestas de no cumpleaños todo el tiempo y solían ver un artefacto que Barbeque había encontrado en alguna de sus aventuras, que era una especie de libro metálico que destellaba luz; la pasaban realmente bien.
Y un día sin esperarlo, pasó que Barbeque le dijo dos cosas importantes: que la quería y que eso se acababa. Dijo que había estado bien por un tiempo, pero que tenerla a su lado lo hacia sentir solo, que no estaba capacitado para algo como eso y que preferiría que se quedara en las mazmorras, que cualquier cosa, él le haría llegar un mensaje.
Sus palabras trajeron a la mente de Ambar la imagen de un pasado cruel, algo similar había escuchado en la era de las estrellas, y ahora parecía que su eco era pronunciado por él. Trató de hallar una razón lógica para todo esto, trató de impedirlo, aunque quizá, no sabia como.
Él le dijo que podrían seguir siendo vecinos, verse de vez en cuando, pero para ella eso no era suficiente. Así que tajantemente tomó una decisión. Se fue.
Las contradicciones de Barbeque dieron vueltas en la cabeza de Ambar mientras caminaba. Sabía que en otro tiempo, ella se hubiera quedado ahí, fuera lo que fuere, pero ahora, ella no podía quedarse, hubiera sido un martirio soportar algo como eso.
Ya no podía callar aquel sentimiento, la verdad era que ella lo quería, pero, como supo mas tarde, no como él a ella, pues al parecer, dentro del mundo de Barbeque, existían un sin fin de ramificaciones para el querer, para ella solo había uno. Y como ambas terminologías se escuchaban igual pero se sentían diferente, no existía un lugar en donde convergieran y pudieran permanecer juntos.
Consciente de eso, Ambar hecho a caminar, solo siguió sus pasos por colinas empinadas, y cuando estuvo alto, volvió para mirar atrás y ver a lo lejos, la pequeña casita amarilla con cama amarilla de la que se alejaba.
Ambar se quedó un rato en el piso, tratando de saber que hacer, pero solo sentía un profundo y hondo: GAME OVER.

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