When you're dreaming with a broken heart
The waking up is the hardest part
You roll out of bed and down on your knees
And for a moment you can hardly breathe
When you're dreaming with a broken heart
The waking up is the hardest part
You roll out of bed and down on your knees
And for a moment you can hardly breathe
Pronto el timbre va a sonar.
Guardaras el archivo, bajaras.
En la puerta estaré esperándote,
No dirás nada, me dejaras pasar.
Fingiremos una platica cotidiana, banal.
Me sentaré los mas lejos de ti que pueda,
Tal vez no lo notes.
Veremos tele un rato.
Casi creeré tu mirada de sorpresa,
Cuando te vuelva a besar.
Y podría asegurar que tendré escalofríos,
De los nervios que dejen tus caricias.
Podría perderme en el tono de tu voz,
Si no lo viciaras hablando de lo que acabas de leer.
Podría dejarme seducir por lo profundo de tus ojos,
Si no evadieras mi mirada.
Suavemente me pedirás que me vista.
Subliminalmente me harás subir al auto.
Inconscientemente bajaré en la puerta de mi casa.
Tristemente cenaré sola.
Volverás al archivo en que estabas,
Y con algo de suerte sonreirás si lo recuerdas.
Mañana volverás a ignorarme,
Manteniendo la distancia abismal del diario.
Me descubrí esperándote.
Esperando que aquel,
No fuera nuestro último encuentro,
Y nos volviéramos a ver en el futuro.
Pretenderé no verte,
Creerás que me enamoro;
Me dirás que estas jugando.
Te esperaré a ti, para que me dejes.
¿Que hubiera pasado ayer entonces dentro de todo ese espectro de luces que defines como realidad si solo un elemento se hubiera movido de su sitio?; entonces, es claro; ese seria por definición su nuevo sitio. La actualización de datos es inmediata. Y los sistemas se perjudican tanto entre si que la linea divisoria entre uno y otro es infinitamente imperceptible. Por lo que cualquier modificación no solo hubiera alterado un porque, si no todo un ahora. La estreches del sistema es tan ínfimo que se vuelve unidad; se proyecta al infinito y en su limite se vuelve uno.
Y ahí estaba yo, contemplando desde los mas alto de lo que nunca he estado la pánica llanura interminable de la ciudad apenas iluminada por una tenue luz color amanecer.
Estaba sentada en lo que bien podría ser una simple torre de ladrillos alta, muy alta en verdad, pues podía divisarse todo a la lejanía. Yo estaba cómodamente sentada.
Fue curioso notar que la altura no me asustó. Llevaba conmigo mi bolsa, con todo lo que suelo cargar comúnmente y escuchaba música mientras miraba a lo lejos.
Pronto supe que ya era hora de irme, me dije a mi misma, suspiré. Metí todo a mi bolsa y comencé a descender. La forma exacta de bajar no podría explicarla, solo fue una de esas cosas que haces que sabes que haces.
Mientras empezaba a bajar sentí miedo de caer, de resbalar, o de que algo pasara. De que la altura fuera tal y el impacto fatal. Pero mientras pensaba eso, mis pies tocaron el suelo firme.
Me tranquilicé a mi misma, no había sido con difícil después de todo. Unos pasos mas adelante volteé tras de mi, y vi la inmensa columna sobre la que me encontraba, un vértigo sorpresivo me despertó.